¡Qué rico huele!: cómo lograr un buen aroma en tu oficina

Antes de invadir tu oficina con olores raros debes saber qué resultados puedes provocar; sobre todo si puede afectar a tus colaboradores o a los clientes que entran y salen. Las sensaciones olfativas permanecen en el subconsciente y no da lo mismo el clavo de olor que la vainilla.

Todos somos capaces de determinar si un lugar huele bien o mal al momento de entrar, especialmente cuando los olores son fuertes e invaden el espacio en que nos encontramos. Y si eres más sensible que el resto a las fragancias, éstas terminaran por hostigarte y producirte fatigas o dolores de cabeza.

 

Por eso es importante saber, antes de invadir un lugar con un aroma, qué resultados va a producir. Sobre todo si el espacio es una oficina donde hay personas trabajando y donde entran y salen clientes, ya que los olores permanecen en el subconsciente. Por lo tanto, si tu espacio de trabajo huele mal, nadie volverá, porque sin lugar a dudas hay olores que nos son atractivos, por ejemplo los relacionados con la infancia o con experiencias pasadas. El olor al café recién hecho o las flores en primavera, son sensaciones que nos gustan y que están sujetas al inconsciente colectivo.

 

Marketing Olfativo

Nos sentiremos más a gusto si estamos en un lugar que desprenda un perfume sutil, pero placentero. Por eso, existe una rama en el marketing sensorial que se especializa en el olfato. Este es el sentido con mayor poder de evocación, por lo que el marketing olfativo pretende asociar un determinado aroma con los valores que desea transmitir la empresa, cliente o producto. “A un simple golpe de nariz el cliente relacionará el producto con un concepto, una idea, una sensación o un momento. Por lo que, genera un efecto determinado o crear una experiencia de compra con un valor diferencial. Revaloriza la marca en el punto de venta, logra transmitir valores y provoca reacciones en el consumidor”.


Fuente: Aromaker


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